Relación entre
familia y drogodependencia.
Basándonos en un paradigma sistémico (los
comportamientos, los problemas, los síntomas, son entendidos y abordados
primeramente como aspectos o expresiones de contextos relacionales sociales, en
vez de propiedades de los individuos), se hace necesario comenzar señalando el
poderoso papel que los sistemas humanos, en sus diferentes niveles, desempeñan
en la conformación de los estados emocionales de los individuos. Cuando decimos
en sus diferentes niveles nos referimos al macrosistema, nivel que describe las
representaciones de los valores predominantes en la sociedad, entre otros: las
inestabilidades del mercado laboral, las exigencias de la sociedad actual, la existencia
del ser humano organizada en torno al consumo de bienes de toda índole, los
mandatos culturales prescribiendo comportamientos que juegan su importante
papel en el entramado señalado. Luego el microsistema, constituido por el
individuo y las relaciones que establece en los diferentes grupos de
referencia: la familia, las relaciones entre los diferentes integrantes, las
familias de origen de los padres, el ámbito de trabajo, etcétera.
Factores de riesgo
familiares
Al hablar de factores de riesgo familiares para el
desarrollo de farmacodependencia, podemos distinguir como factores específicos
la exposición a las drogas, la existencia de un modelo adictivo familiar y también
la existencia de un acuerdo parental respecto al consumo de drogas.
Al hablar de modelo adictivo familiar nos referimos a
los patrones de conducta familiar que actúan como modelos de referencia para
los miembros de la misma. Se caracteriza por gran dependencia entre sus
miembros, necesidad de calmar tensiones a través de elementos externos como
alimentos, psicofármacos, alcohol, trabajo excesivo, conductas adictivas como
el juego, la televisión. También incluye la dificultad en la puesta de límites
a los hijos y en la dificultad en instrumentar a los hijos en la capacidad de
esperar para la satisfacción.

Entre los factores inespecíficos podemos señalar la
ausencia de modelos definidos de autoridad y afecto (ya sean padres autocráticos
y punitivos o padres desinteresados y permisivos), conflictos en el sistema
conyugal (los padres en tanto pareja), el predominio de formas de comunicación
conflictiva, fallas en las fronteras intergeneracionales en la interna de la
familia, límites difusos dentro del sistema familiar, doble discurso familiar
en lo ético y en lo moral, el dinero funcionando como sustituto de lo afectivo
y de lo educativo.
Por otro lado una investigación conducida por Brook y
colaboradores en 1988 mostró que el consumo de drogas por parte de hermanos
mayores tenía una mayor importancia como un factor predictivo de uso que el
modelamiento parental.
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